





realizadas con temperas y papeles carson pintados... el primero es un árbol hecho con tinta china y plumilla.
Aproveche la oportunidad que me brindo el antiguo equipo de Diario Uno, que buscando una forma de mantenerse vigente me pidió ayuda en la realización de una maqueta, para así conseguir patrocinio para una nueva publicación.
Luego del cierre del Diario Uno, busque la forma de reinventarme en el trabajo editorial. Tratando de reconocer ciertos elementos que me permitieran ayudar a una mejor lectura de un periódico, además de una línea grafica que complementara la información y entregara un hilo conductor fresco en todo el cuerpo de la edición.
Integre ilustraciones para hacer más dinámica las noticias, en especial aquellas que no contaban con buenas fotografías.
De esta forma nace el proyecto “La Vanguardia”, del cual les presento mi trabajo como diseñador.
Llegue al semanario luego de intensos debates sobre el diseño del mismo, que mantenía de la mano de un grupo de diseñadores una línea que nunca estuvo a la altura del trabajo editorial. Mi primer trabajo fue matar esa gráfica y renovar el proyecto completamente, realizando una maqueta general que fue aprobada. Mi primer diseño se publico en la edición número 5, del mes de mayo.
Inmediatamente el diseño repercutió en las ventas, aunque los directivos miraban extrañados el cambio y siempre fueron reticentes a demostrar opiniones favorables a la labor realizada. De a poco comencé a realizar nuevas mejoras, tendientes a garantizar una mejor legibilidad de los contenidos, cambiando la tipografía Calibri por la Century, además de implementar la Impact para los llamados de portada en reemplazo de la Arial utilizadas por el antiguo equipo de diseño.
Rediseñe también las portadas, jerarquizando la información expuesta y otorgando una mejor legibilidad para el transeúnte, que mira entre otros diarios cuando se acerca a un kiosco.
Mi intención siempre fue diferenciar al semanario de otras publicaciones de lineas editoriales semejantes, tales como El Siglo, El Ciudadano, El Guerrillero, etc. girando al gráfica a un parámetro más mercurial.
Fue difícil trabajar con un equipo que muchas veces no comprendía las relaciones entre el diseño y el texto, que aparte no valoraban la realización estética del mismo. Enfrente diversas peleas por el intento de integrar, por parte de la directiva, diversos aportes a mi gráfica, provenientes de otros diseñadores, que finalmente no entregaban nada nuevo y en vez de sumar restaban.
Reconozco que el diario pudo haber mejorado aún mas, ahora que lo miro detenidamente hay muchos aspectos que con tiempo se pudieron haber implementado.
Igualmente quedo contento con el trabajo hecho, 32 ediciones de un semanario que tuvo su fama, corta pero consistente. Ver el trabajo en los kioscos de Santiago fue el mejor premio.